Una investigación internacional del Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud (CEANJ-CINDE) y la Universidad de Manizales abre nuevas conversaciones sobre los aprendizajes, la socialización y la participación de estudiantes migrantes, y los desafíos que enfrenta la escuela para acoger la diversidad.
Migrar también significa llegar a una nueva escuela, construir vínculos, adaptarse a otras dinámicas y encontrar un lugar en una comunidad. Comprender estas experiencias es fundamental para avanzar hacia entornos educativos que reconozcan las trayectorias, las necesidades y las capacidades de cada estudiante.
Con esta perspectiva, el Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud (CEANJ-CINDE) y la Universidad de Manizales, a través de su Dirección de Investigación y Posgrados, compartieron en Santa Marta los resultados del proyecto internacional Infancias y juventudes latinoamericanas en migración, una investigación que explora las experiencias de niñas, niños y jóvenes migrantes en sus procesos de aprendizaje, socialización y participación escolar.
La presentación tuvo lugar en la Institución Educativa Distrital Ondas del Caribe y reunió a rectores, directivos, docentes y estudiantes en una jornada de intercambio y reflexión sobre los retos y las oportunidades que plantea la movilidad humana para las comunidades educativas.
Investigar para comprender las experiencias de quienes migran
La investigación, de enfoque cuantitativo, se desarrolló en varias ciudades de Colombia y en São Paulo, Brasil, con la participación de 169 niñas y niños y 142 jóvenes. Su propósito fue comprender las dinámicas que viven las nuevas generaciones, sus familias y comunidades en contextos de movilidad humana, con especial atención a sus experiencias de acogimiento escolar.
El proyecto contó con la colaboración de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo y la participación de integrantes del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), fortaleciendo el diálogo académico internacional alrededor de las realidades de las niñeces y juventudes latinoamericanas en migración.
Más allá de comprender los desafíos asociados a la movilidad humana, esta investigación invita a reconocer la importancia de escuchar las experiencias de quienes llegan a nuevos territorios y de comprender cómo se construyen sus vínculos, sus aprendizajes y sus formas de participación en la vida escolar.
La escuela como espacio de encuentro y construcción de oportunidades
La socialización de los resultados en la Institución Educativa Distrital Ondas del Caribe permitió acercar el conocimiento producido en la investigación a quienes viven y acompañan cotidianamente las dinámicas escolares.
Estos espacios de diálogo contribuyen a poner en común preguntas, experiencias y reflexiones sobre el papel de las instituciones educativas en la acogida de estudiantes migrantes. También invitan a reconocer la diversidad como parte de la vida escolar y a considerar las relaciones entre aprendizaje, convivencia, participación y construcción de comunidad.
Comprender estas realidades requiere una mirada que reconozca a niñas, niños y jóvenes como sujetos de derechos, con historias, saberes y capacidades que enriquecen los entornos de los que forman parte.
Un conocimiento que continúa en movimiento
La socialización de los resultados en Santa Marta hace parte de las acciones de divulgación académica previstas para compartir los hallazgos de la investigación con otras comunidades educativas de Bogotá y Manizales, así como del departamento de Antioquia. También se contempló la realización de encuentros académicos para presentar un libro con el informe completo de la investigación.
De esta manera, el proyecto amplía las posibilidades de circulación y apropiación del conocimiento, favoreciendo el encuentro entre la investigación, las instituciones educativas y las experiencias de las comunidades.
Desde su trayectoria, CINDE impulsa procesos de investigación y formación que contribuyen a comprender las realidades de las niñeces, las juventudes y las familias, reconociendo que cada experiencia aporta preguntas necesarias para construir respuestas más pertinentes a los desafíos sociales y educativos.
Porque comprender las experiencias de quienes migran también es una forma de transformar la manera en que nos encontramos, aprendemos y construimos comunidad.