Durante el 14 y 15 de septiembre se llevó a cabo el primer encuentro del taller diseño participativo del proyecto que pretende empoderar a 300 adolescentes y jóvenes de Soacha y Pereira para la gestión de la salud mental, apuesta interinstitucional de la Fundación Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (CINDE), The Digging Deep Project, CIEN+, con el apoyo de Fondation Botnar.
La apertura tuvo lugar en el Parque Metropolitano del Café de Pereira, se contó con la asistencia de 16 jóvenes de distintas organizaciones y 3 agentes institucionales interesados en involucrar a los jóvenes en actividades de desarrollo a través de iniciativas como la elaboración del videojuego Shadow’s Edge, juego que está basado en la terapia narrativa desde la cual se propone fortalecer herramientas para la salud mental de los adolescentes y jóvenes.
Julián Loaiza, docente investigador de la Fundación CINDE quien está vinculado al proyecto, explicó que el objetivo de este encuentro fue lograr un reconocimiento que fortalezca vínculos y relaciones entre los jóvenes que participan en el proyecto. “Nos interesa desarrollar el diseño intencional, lo que significa que el proyecto se planteó sobre una estructura en la que los alcances y las acciones a desarrollar se construyen con los mismos jóvenes participantes, entonces en este primer encuentro lo que hicimos fue reconocer el proyecto, sus estrategias y empezar a construir la visión y la misión del proyecto, para así identificar qué nos vamos a proponer y qué acciones estaríamos desarrollando en el proyecto para alcanzar el horizonte planteado”.
Durante la jornada
Los jóvenes recibieron un kit que contenía material de apoyo junto con la frase: “Amarse a sí mismo es el comienzo de un romance de por vida” de Óscar Wilde, esto para sumergirse en el desarrollo de la actividad. En los dos días se abordaron actividades en distintas etapas a partir del reconocimiento, la integración e intercambio de saberes, la interacción continua y la lúdica, lo que permitió potenciar la participación de los jóvenes por medio de las emociones, circuitos de observación y la solución de retos a través de la comprensión y reconocimiento de contextos de las situaciones iniciales que se tomaron como punto de partida para la construcción de objetivos.
Uno de los temas abordados y que también requería del análisis, fue tener conversaciones sobre el impacto y uso de las redes sociales para entender cómo abordan la salud mental los adolescentes y jóvenes en internet.
Los jóvenes opinan
Antony Ocampo, uno de los jóvenes participantes, indicó: “Pienso que este proceso nos puede servir para conocer la realidad de nuestra ciudad, para aprender a fomentar y tener entre nosotros mismos una buena salud mental”.
Por su parte, Jonnathan Ovando, también participante, extiende una invitación a que “si de pronto en algún momento estamos tristes o sentimos angustia o desespero, buscar con quién hablar, no nos quedemos callados porque siempre hay alguien que nos puede escuchar en cualquier momento”.
Lo que queda por hacer:
pasar del análisis a la práctica El siguiente paso es poner en funcionamiento todo lo que se construyó durante estas jornadas de retroalimentación permanente, teniendo como base el horizonte y la visión planteada de estrategias y fases generales para que se vayan forjando y llegar a acciones específicas y concretas que se puedan trabajar con los jóvenes, logrando así que articulen las estrategias de arte, estrategias con el videojuego y estrategias sobre habilidades socioemocionales que es de donde se está trabajando el proyecto.