Medellín, Antioquia – marzo de 2026
Cuidan a niñas, niños, adultos mayores y personas con discapacidad, en países como España; pero lo hacen en condiciones de precariedad, violencias de género, xenofobia y con limitaciones económicas. Muchas regresan a Colombia con el cuerpo agotado, la salud mental afectada y sin que su experiencia sea reconocida en país de retorno.
Esta es una de las principales conclusiones de Monarcas en vuelo, vidas en tránsito, investigación liderada por la Fundación Bien Humano, en alianza con el Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (CINDE) y financiada por la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ).
Los hallazgos de este ejercicio investigativo fueron socializados el 24 de marzo del presente año, en el auditorio del Banco de la República, sede Medellín, en un evento que reunió a mujeres migrantes retornadas, familias, organizaciones sociales, academia e instituciones públicas, para reflexionar sobre sobre fenómeno y para movilizar compromisos conjuntos que dignifiquen la vida de las mujeres colombianas emigrantes.
La investigación analizó, a través de una metodología biográfica narrativa, las trayectorias de 30 mujeres colombianas cuidadoras (15 residentes en España y 15 retornadas a Colombia), así como los relatos de 38 familiares ambos grupos de mujeres. Los resultados de este estudio evidencian que las mujeres migrantes sostienen vidas mientras las propias permanecen en tránsito, suspendidas entre países, afectos y cuerpos cansados. Reconocer a estas mujeres no solo como migrantes o trabajadoras, sino como sujetas de derecho, de emociones y de saberes, es un paso indispensable para transformar las condiciones que hoy hacen del cuidado una fuente de desigualdad.
Un sistema global que se sostiene en la desigualdad
La investigación se enmarca en lo que denomina las cadenas globales de cuidado, un sistema transnacional donde el trabajo doméstico y de cuidado se traslada desde el sur global hacia países con alta demanda, como España.
Este fenómeno no solo responde a necesidades económicas, sino a un modelo estructural:
En los países de destino existe un déficit de cuidado por envejecimiento poblacional.
Mujeres del sur migran para cubrir esa demanda en condiciones precarias.
En Colombia, el cuidado que dejan es asumido por otras mujeres, reproduciendo desigualdades.
Como lo plantea la investigación, el cuidado “no es un asunto privado familiar, sino un sistema macroeconómico globalizado, altamente feminizado”.
Precariedad, sobrecarga y desgaste
Entre los principales hallazgos se destacan:
46,7 % de las mujeres trabaja sin contrato formal.
66,7 % gana por debajo del salario mínimo español.
Jornadas de hasta 60 horas semanales, muchas veces en múltiples empleos.
A esto se suma el impacto emocional: experiencias de soledad, racismo, violencia y falta de acceso a salud mental durante la migración.
El informe también revela una paradoja: aunque muchas mujeres tienen formación académica, terminan desempeñando labores de cuidado poco reconocidas, lo que evidencia procesos de descalificación laboral.
Migrar: entre la necesidad y la esperanza
Las historias recogidas muestran que migrar no es una decisión aislada, sino un proceso complejo motivado por múltiples factores:
- Búsqueda de mejores condiciones económicas
- Huida de violencias de género
- Reunificación familiar
- Deseo de construir nuevos proyectos de vida
Sin embargo, estas trayectorias están marcadas por un alto costo humano: desgaste físico, afectivo y emocional, así como tensiones en los vínculos familiares y en los sistemas de cuidado en Colombia.
Un cierre que convoca al compromiso colectivo
El evento de socialización no solo presentó resultados, sino que propuso un espacio simbólico y participativo. A través de un ejercicio colectivo de compromisos, los asistentes fueron invitados a reflexionar sobre su papel en la transformación de estas realidades.
En este contexto, Claudia Rodríguez Castrillón, coordinadora del Campo de Formación de CINDE, destacó el sentido transformador del proceso:
“Que esta herramienta pedagógica sea una semilla para seguir transformando las estructuras que devalúan el cuidado y para fortalecer la salud física y mental de quienes, como las mariposas monarcas, atraviesan fronteras para que la vida continúe. Porque, como bien nos recordaron ellas, no son solo cuerpos cansados, sino historias vivas que merecen ser cuidadas. Con gratitud y esperanza, Fundación Bien Humano, CINDE y GIZ.”
Un llamado a transformar el cuidado
La investigación concluye con un llamado urgente a reconocer el trabajo de los cuidados como un eje central de las economías y a diseñar políticas públicas que protejan a las mujeres migrantes.
“Para proteger y dignificar estos procesos, la investigación hace recomendaciones valiosas que parten de reconocer el cuidado como un sistema social y económico, y no como una responsabilidad individual de las mujeres”, señala Mónica Sandoval Arango, directora ejecutiva de la Fundación Bien Humano.
“En el país al que se migra, se sugiere reconocer el trabajo informal de cuidado para el estatus legal, tratar el duelo migratorio como evento de salud pública, denunciar violencias sin riesgo de deportación y desarrollar procesos educativos contra la discriminación”.
Entre las principales recomendaciones se destacan:
- Reconocer el trabajo de cuidado (incluido el informal) en marcos legales.
- Garantizar derechos laborales y mecanismos seguros de denuncia.
- Abordar el duelo migratorio como un problema de salud pública.
- Fortalecer programas de retorno digno e inserción laboral en Colombia.
Más allá de las cifras, Monarcas en vuelo, vidas en tránsito pone en el centro las historias de vida de mujeres que sostienen economías y afectos en diversos lados del mundo, recordando que cuidar de quienes emigran también implica cuidar la vida.