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Pensar la salud mental desde las voces juveniles y paradigmas de cuidado

El pasado 16 de septiembre, el Concejo de Manizales fue escenario del Foro Salud Mental en los Jóvenes, un espacio de diálogo y reflexión en el que Andrés Felipe Ospina Serna, líder de Direccionamiento Estratégico de la Fundación CINDE y candidato a doctor en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, presentó la ponencia “Pensar la salud mental desde las voces juveniles y paradigmas de cuidado”.

Ospina resaltó que es clave ampliar la mirada, incorporando reflexiones y capas de análisis provenientes de las ciencias sociales, que permitan comprender la salud mental juvenil también desde dimensiones culturales, comunitarias y relacionales. Este planteamiento se fundamenta en la revisión de investigaciones publicadas entre 2010 y 2024, que muestran un claro predominio de enfoques clínico-psiquiátricos con metodologías cuantitativas, mientras que los estudios desde las ciencias sociales, la salud pública y los enfoques comunitarios siguen siendo minoritarios, aunque con un impulso reciente a partir de la pandemia de COVID-19.

El investigador compartió hallazgos del estudio realizado en 2021 por la Alianza SUMA con apoyo de Fundación CINDE, en el que participaron mil 348 estudiantes de universidades de Manizales. Los resultados mostraron que la autoeficacia, entendida como la confianza en la capacidad propia para afrontar retos y tomar decisiones frente a las tensiones de la vida, es el factor protector más débil y que en ninguna institución se alcanzan niveles altos de protección. A la luz de los testimonios juveniles, se evidenció que el malestar se expresa, según los propios jóvenes, en dinámicas de reconocimiento y pertenencia en los entornos académicos y sociales.

En su intervención, Ospina también destacó cómo la Política Nacional de Salud Mental 2025–2034 plantea la necesidad de mover el paradigma hacia políticas del cuidado, reconociendo la salud mental como un derecho humano integral, diferenciando entre malestares cotidianos de trastornos clínicos, y proponiendo un enfoque que articule lo biológico, lo psicológico, lo social, lo cultural y lo territorial.

Finalmente, Ospina subrayó la importancia de medir lo que importa, con indicadores que permitan valorar la pertenencia y la eficacia de las actuaciones frente al cuidado colectivo; de fortalecer redes interinstitucionales entre universidades, gobiernos locales y colectivos juveniles; y de reconocer a los jóvenes como co-creadores de políticas y programas que promuevan la vida digna y el cuidado compartido.