Cisneros, Antioquia — 8 de octubre de 2025.
La Fundación CINDE participó en el 12° Encuentro Internacional de Pedagogía, Investigación y Experiencias Alternativas “La Escuela Olvidada: compromiso de todos”, realizado en el municipio de Cisneros y convocado por la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA).
Este espacio reunió a maestras y maestros de distintas subregiones con una convicción compartida: la educación es un bien común y un compromiso colectivo.
Bajo el lema La Escuela Olvidada, el encuentro invitó a mirar con atención las realidades educativas que permanecen en los márgenes, a escuchar las voces, los territorios y los saberes que reclaman un lugar central en la transformación social. Desde esa mirada, CINDE reafirmó su compromiso con una educación que reconozca la dignidad humana, la diversidad y la alteridad como principios fundantes de la convivencia democrática y la construcción de paz.
Una pedagogía del reconocimiento
En representación de la Fundación, Susy Yarley Hinestroza Rodríguez, doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, y docente investigadora, presentó la ponencia “Prácticas pedagógicas para el reconocimiento de la diversidad y la alteridad en la escuela”, una reflexión profunda sobre la necesidad de repensar el lugar del otro en los procesos educativos.
“¿Cómo enseñamos a convivir con la diferencia sin intentar corregirla?”, se preguntó Hinestroza al inicio de su intervención, interpelando a los docentes sobre las formas en que la escuela ha reproducido históricamente prejuicios y homogenizaciones que excluyen la diferencia.
Desde una mirada ética y filosófica, propuso avanzar del paradigma de lo universal al pluriversal, donde la diversidad no sea una excepción, sino la base misma de la educación.
Durante su exposición, abordó la alteridad como condición de la diversidad, enfatizando que no es posible construir una educación inclusiva sin reconocer al otro como un legítimo otro. En sus palabras:
“Sin alteridad es imposible la relación auténtica con la diversidad; la invisibilidad del otro hace impracticable esta relación fundamental”.
Ética del cuidado y responsabilidad social
Inspirada en pensadores como Emmanuel Lévinas, Hinestroza propuso una ética educativa basada en el cuidado, el respeto mutuo y la responsabilidad activa, donde “sí, esto es de mi incumbencia” sea una actitud que reemplace la indiferencia.
Según explicó, “la educación social requiere impostergablemente focalizar la atención en estos dos conceptos fundantes para la construcción democrática: la alteridad y la diversidad”.
Su reflexión situó la alteridad en el corazón de la ética contemporánea, como punto de convergencia entre la filosofía, la teología y la pedagogía: una ética que no se funda en la neutralidad, sino en el encuentro, la escucha y la hospitalidad hacia el otro.
Educar, sostuvo, implica reconocer la fragilidad humana como fuente de dignidad y posibilidad.
Circulación de conocimiento pertinente
Por su parte, Melissa Restrepo Echavarría, bibliotecóloga y magíster en Educación y Desarrollo Humano, moderó un espacio de diálogo entre docentes, quienes compartieron sus experiencias, sentidos y significados sobre lo que hoy habita la escuela.
Este intercambio permitió una reflexión colectiva sobre los desafíos y tensiones presentes en las prácticas pedagógicas y el compromiso docente por generar nuevas posibilidades desde el pensamiento crítico, la investigación y la transformación del territorio a partir de la escuela.
Un ejercicio que reafirma la importancia de la escuela como lugar donde se tejen aprendizajes, saberes y vínculos para la construcción de una sociedad más justa y plural.
Una escuela viva y plural
La presencia de CINDE en estos escenarios reafirma su compromiso con la renovación ética y pedagógica de la escuela, entendida como un espacio vivo de encuentro, diálogo y transformación.
Como se expresó en el evento, “La Escuela Olvidada” no es un lugar al que se regresa con nostalgia, sino un llamado a recordar lo esencial: la escuela como núcleo de vida, comunidad y esperanza.
“El otro está a la espera —recordó Hinestroza—. La educación fundada en el reconocimiento y respeto de la diversidad es un camino largo, pero no imposible. Cada paso que damos hacia la alteridad nos acerca a una humanidad más justa, solidaria y plural”.