En el marco del foro “Recursos para la niñez en Colombia, una deuda pendiente”, organizado por la Alianza por la Niñez Colombiana con el respaldo de la Universidad Nacional de Colombia y la Pontificia Universidad Javeriana, se rindió un sentido homenaje a nuestro exdirector Alejandro Acosta Ayerbe, una de las voces más firmes y sensibles en la defensa de los derechos de la infancia en el país.
El reconocimiento fue entregado por María Inés Cuadros, miembro fundadora de la Alianza, quien evocó con palabras profundas la trayectoria de un hombre que ha dedicado su vida a lograr que “los niños, niñas y adolescentes sean reconocidos como sujetos de derechos aquí y ahora; ciudadanos con oportunidades reales para desplegar su potencial, sin violencia, cuidados y protegidos.”
“Alejandro ha sido una voz ética, lúcida y humana, que nos ha recordado durante décadas que la infancia no puede seguir siendo un capítulo pendiente de la política social”, señaló María Inés al destacar su papel en la construcción de políticas públicas integrales para la niñez.
Un legado que trasciende generaciones
Durante la ceremonia se hizo un recorrido por su extensa trayectoria: Director General de la Fundación CINDE, tras haber liderado durante catorce años la Dirección Regional Bogotá; docente e investigador en las maestrías y el doctorado de CINDE; miembro del Consejo Asesor del Consorcio para la Paz en la Primera Infancia, y representante de Colombia en el Foro Mundial sobre Primera Infancia, entre muchas otras responsabilidades que han dejado huella en el país y la región.
Las palabras del homenaje resaltaron que su liderazgo “no se ha ejercido desde el protagonismo, sino desde la escucha y el acompañamiento, convirtiendo la sensibilidad en conocimiento aplicado, en cambios reales que se ven y se sienten”.
“He vuelto a vivir la primera infancia”
Visiblemente conmovido, el doctor Alejandro Acosta compartió unas palabras que tocaron el corazón de todos los asistentes. En ellas relató una experiencia personal que resignificó su relación con la infancia:
“Hace dos años y medio los médicos descubrieron una bacteria en mi tallo cerebral. Tuve que volver a aprender a respirar, a pasar saliva, a moverme… a vivir. He trabajado por la primera infancia toda mi vida, pero hoy puedo decir que he vivido una primera infancia de adulto”.
Entre aplausos y admiración, su reflexión se transformó en una metáfora poderosa de su propio pensamiento: la vida, como la infancia, requiere cuidados, aprendizajes y segundas oportunidades.
Pensar la niñez como un asunto de país
Fiel a su vocación de investigador y formador, Acosta aprovechó el momento para compartir una reflexión sobre los desafíos actuales de las políticas de infancia en Colombia.
Recordó tres grandes momentos en la historia del campo: la visibilidad del tema de la niñez, la construcción de políticas públicas basadas en derechos, y el reto de integrarlas a las políticas generales de desarrollo. Advirtió que “la niñez no puede seguir siendo vista como un asunto de la vida privada, sino como una responsabilidad colectiva en la que el Estado es el garante principal”.
Asimismo, hizo un llamado a mantener viva la investigación, la cooperación y la formación de talento humano como ejes del fortalecimiento del campo:
“Necesitamos saber en qué gastamos, cómo lo hacemos y con qué propósito, para que las políticas respondan a la vida real de las familias y los territorios”.
Una vida que florece en los demás
El homenaje culminó con la entrega de una obra simbólica: una pieza artística inspirada en la infancia, con flores como margaritas, dientes de león y hortensias, que representan la alegría, la esperanza y la sensibilidad de los primeros años de vida.
En nombre de la Alianza por la Niñez se expresó que la obra “rinde homenaje a la vida y obra de Alejandro Acosta Ayerbe, cuya dedicación y compromiso con la garantía de los derechos de la primera infancia, la infancia y la adolescencia ha dejado una profunda huella e inspira a nuevas generaciones”.
Las 10 frases más potentes de su intervención
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“La niñez no es un asunto de la vida privada, sino una responsabilidad de todos los actores sociales, en la cual el Estado debe ser el garante principal”.
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“Comprendimos que el trabajo por la niñez no podía limitarse a entregar servicios, sino que debía centrarse en desarrollar capacidades en los niños y en quienes interactúan con ellos”.
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“Mientras tratamos de entender y encontrar alternativas, las familias, los niños y las niñas siguen viviendo las consecuencias de esta crisis”.
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“Necesitamos saber en qué gastamos, cómo lo hacemos y con qué propósito, para que las políticas respondan a la vida real de las familias y los territorios”.
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“Tenemos que volver a ganar visibilidad para la niñez”.
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“Necesitamos ayudar al Estado a hacer las cosas, pero no podemos hacerlo solos”.
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“No podemos acabar con la investigación: los cambios requieren investigación, desarrollo y formación de talento humano”.
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“Necesitamos mantenernos unidos, impulsar a la nueva generación de profesionales formados, expertos y con nuevas historias que contar”.
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“Debemos reconocer a los niños, a las niñas, a sus familias y comunidades como actores, no como objetos de atención”.
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“Si logramos entender qué hacen, cómo lo hacen y por qué lo hacen, podremos ayudarles a resignificar sus procesos”.
Celebrar una vida coherente y luminosa
Desde la Fundación CINDE celebramos la vida, la coherencia y el legado de Alejandro Acosta Ayerbe, quien acompañó la fundación de nuestra organización y trabajó al lado de Marta Arango y Glen Nimnicht.
Sin duda, es uno de los maestros que más ha contribuido a que Colombia piense la infancia no como promesa, sino como acto constante, en el que el trabajo por la niñez se centra en el desarrollo de capacidades, bajo un enfoque de derechos y de desarrollo humano.
Comunicaciones Fundación Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (CINDE).
48 años tejiendo conocimiento, ética y esperanza por las infancias y juventudes de Colombia y América Latina.