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Niñez que narra, crea y transforma: un homenaje a Cami desde la ternura y la memoria 

Con juegos, canciones, cuentos y dibujos, niñas y niños de Bogotá, Sabaneta y Manizales se reunieron este 30 de mayo en un emotivo taller para rendir homenaje a la vida y legado de María Camila Ospina Alvarado. La jornada, cargada de creatividad y memoria, buscó fortalecer desde la infancia los lazos de cuidado, valentía y construcción de paz que Cami sembró con su ejemplo.  

En el marco del natalicio de María Camila Ospina Alvarado, se llevó a cabo el Taller Vida y Obra Cami, una sentida jornada pedagógica y artística en homenaje a su legado, orientada a niños y niñas del Colegio Rafael Delgado Salguero en Bogotá, del Jardín Infantil aeioTU de Robledo, Aures, Medellín, y la Institución Educativa Rural Alfonso Hoyos Ocampo, Manizales. Esta experiencia, desarrollada en el marco del proyecto “Convidarte para la paz”, tuvo como propósito movilizar la memoria de Cami como educadora comprometida, a través del juego, el arte y la narrativa infantil. 

La actividad se desarrolló en cuatro momentos: un ritual de bienvenida cargado de canciones y dinamismo, la lectura del cuento “Cami: la aventura de ser valiente”, un espacio de narración de historias personales y una exposición artística donde cada niño y niña pudo mostrar sus “superpoderes” para cuidarse y cuidar a los demás desde la ética del cuidado.  

Ante la pregunta: ¿Cuál es tu superpoder?, las respuestas de los niños reafirmaron que, desde sus propias miradas, ayudar a los demás es un poder que todos poseen y que, además, les gusta ejercer. Para Luciana, de 7 años, “Mi superpoder es ayudar a la gente y si se cae, ayudar a levantarla”, mientras que Jorge, de 6 años, respondió: “Mi superpoder es la rapidez y es por si a alguien se le cae algo, yo de una lo recogería”. Sus palabras revelan una comprensión genuina del cuidado y la solidaridad como formas de poder.

Por su parte, Yolanda Pino Rúa, también docente investigadora de la Fundación CINDE y quien acompañó la actividad en Medellín, indicó que: “Con los niños recordamos cómo Cami fue una superheroína del cuidado de la vida y cómo nos enseñó que la infancia siempre está primero. Después de las diferentes actividades, concluimos que el poder más importante es el amor, legado también que nos deja Cami, investigadora, amiga y compañera”.

El encuentro permitió tejer memoria desde la infancia, con la ternura y la creatividad como lenguajes centrales. Las historias poderosas de los niños y de las niñas se convirtieron en un homenaje vivo a la obra de Cami, reafirmando su legado pedagógico transformador. 

El Taller Vida y Obra Cami no solo honró la memoria de una docente investigadora apasionada, sino que sembró en la niñez semillas de empatía, valentía y esperanza. Cada historia compartida, cada dibujo expuesto y cada gesto de ternura se convirtió en un acto simbólico, recordándonos que su espíritu vive en las voces, manos y corazones de quienes siguen creyendo en la transformación desde y para la infancia. 

Revive aquí algunos momentos de la jornada con niños y niñas