En la Institución Educativa La Popa, ubicada en la zona rural de La Tebaida (Quindío), el arte, la palabra y la emoción se dieron cita en una experiencia profundamente humana: dos tertulias literarias —Biblioterapia y Rockola Literaria— que reafirman el poder de la lectura, la escritura y la oralidad (LEO) como caminos para el bienestar y la transformación social de los estudiantes.
Estas actividades hacen parte del programa Cuenta con Efigas, una estrategia que promueve espacios de encuentro y reconocimiento colectivo, donde la lectura, la escritura y la oralidad se viven como prácticas cotidianas, afectivas y comunitarias entre estudiantes, docentes, bibliotecarios y gestores del Eje Cafetero. Este componente transversal aporta a la calidad educativa de la región.
Las tertulias literarias, en este sentido, no son clases ni talleres convencionales: son momentos para conversar, escucharnos y reconocernos a través de la palabra.
Biblioterapia: leer para sanar, escribir para agradecer
Durante la jornada de Biblioterapia, los estudiantes se acercaron a la lectura desde una perspectiva emocional. Guiados por la docente Marly Botero, reflexionaron sobre la empatía, el perdón y la importancia del autocuidado.
“Sentimos que muchos no saben cómo acercarse a los libros, pero también que en ellos pueden encontrar un espacio de refugio, un escape de la vida cotidiana”, relata Marly.
El espacio contó con acompañamiento psicológico, charlas con mensajes positivos y ejercicios simbólicos como las píldoras de amor y las flores blancas. La actividad permitió a los jóvenes abrir conversaciones sobre salud mental y bienestar emocional, fortaleciendo la convivencia y los vínculos dentro de la comunidad educativa.
Rockola Literaria: escuchar también es leer
En otro rincón del colegio, la música se convirtió en texto. A través de la Rockola Literaria, los estudiantes exploraron las letras de las canciones como piezas literarias cargadas de sentido. Cada melodía fue una invitación a interpretar, debatir y descubrir lo que hay detrás de las palabras.
“Muchas veces creemos que escuchar música no es una forma de lectura, pero descubrimos que, al interpretar las letras, los estudiantes se conectan con emociones, mensajes y reflexiones profundas. Fue un ejercicio dinámico y distinto, algo que no suelen vivir en su cotidianidad escolar”, explicó la docente.
Una experiencia guiada desde la pedagogía
El acompañamiento pedagógico estuvo a cargo de Daniel Oliveira, facilitador del programa y asistente pedagógico-administrativo de Cuenta con Efigas. Desde su experiencia, destacó el valor de llevar la literatura más allá del aula:
“A veces los estudiantes piensan que la literatura solo está en los libros, pero hay muchas maneras de leer, y la música es una de ellas. La lectura no se mide solo por lo que se consume en papel; la música es una forma de lectura viva y cotidiana”.
Daniel también resaltó el crecimiento de los docentes en la apropiación de las metodologías del programa:
“Se nota un avance importante. Las y los profesores están incorporando las estrategias vistas en el diplomado, adaptándolas a sus contextos. Falta camino, pero se está logrando que la literatura y la educación lleguen a todos los territorios”.
Leer la vida en comunidad
Tanto Marly como Daniel coinciden en que el verdadero impacto del programa se evidencia cuando las prácticas LEO trascienden el aula. Los estudiantes llevan las metodologías a sus hogares, las comparten con sus familias y las convierten en parte de su vida cotidiana.
En la I.E. La Popa, la lectura volvió a ser un acto de encuentro: un espacio donde la palabra se mezcla con la música, el silencio y la emoción.
Como lo propone Cuenta con Efigas y las metodologías pedagógicas de la Fundación CINDE, leer, escribir y hablar son formas de reconocernos en lo humano, de construir comunidad y de seguir tejiendo juntos historias que transforman.